recortes

Estamos sufriendo recortes y más recortes un día tras otro, nos dicen para tranquilizar a los mercados, que nos siguen penalizando con una elevada prima de riesgo, cuando las elevaciones en la prima de riesgo son consecuencia, además de por movimientos especulativos, por las expectativas que se tenga sobre la capacidad de pago del país, y esa capacidad la determina la evolución del PIB.

Lógicamente a la pareja Merkel-Sarkozy , les preocupa porque a medida que vayan cayendo los países llamados periféricos, les va a llegar también a los centrales y como única receta exigen recortes y más recortes.

Sin duda unos y otros tienen razón en que hay que recortar el gasto, el problema es qué “gasto” hay que recortar, eliminar, aumentar o crear.

Creo que los principios que tendrían que inspirar estos recortes deberían ser dos, el primero vigilar que no salieran perjudicados los más desfavorecidos y segundo no reducir aquellos gastos que tienen especial incidencia en el desarrollo económico futuro.

Sin embargo el comportamiento, tanto por parte del Estado como de las empresas, es justo el contrario.

En las Administraciones no se han recortado ni eliminado gastos totalmente inútiles y por otro lado se está recortando en otros que tienen una gran trascendencia social y que están funcionando de forma eficiente.

De la misma forma en las empresas se reducen gastos que comprometen el futuro de las mismas y sin embargo aumentan las retribuciones a directivos cuyo único interés es su propia cuenta de resultados y no la de la empresa. El otro día me comentaba un directivo que la crisis para algunas cosas les estaba viniendo muy bien, ya que le habían adjudicado varios concursos, porque los competidores de siempre no tenían personal para llevarlos a efecto.

Lógicamente si se quieren hacer las cosas bien, exigiría un estudio en profundidad tanto en las administraciones públicas como en las empresas, para evaluar las consecuencias tanto sociales como económicas de determinados “gastos”, ya que lo que denominamos gastos son capacidades para afrontar el futuro.

Si reducimos equivocadamente e interesadamente no vamos a tranquilizar a los mercados sino que se va a producir el efecto contrario, con lo que las nuevas elevaciones de la prima de riesgo nos llevarán a nuevos recortes,… hasta que no haya nada que recortar.

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