Aprendiendo a ayudar
Algunos consideran que para poner en marcha un negocio, es necesario ser un experto en administración de empresas, y nada más lejos de la realidad. Como analizaba en el artículo anterior lo que necesita un emprendedor para comenzar e iniciar el proceso poco tiene que ver con lo que se imparte en las escuelas de negocios.
En ese sentido el curso “Cómo crear tu propia empresa” ha ido evolucionando de un curso de gestión empresarial al uso a uno mucho más centrado en lo que precisa un emprendedor para desarrollar una idea y hacerla sostenible en el tiempo.
También el apoyo individual creo que debe ir evolucionando en el mismo sentido, no se trata de hacer un plan de empresa, sino de ayudar a reflexionar sobre la propuesta de valor y cuando ésta quede definida y se considere valiosa, es cuando habrá que estudiar la forma de hacerla realidad a través de un modelo de negocio adecuado.
La forma de conseguir lo anterior normalmente no es posible de entrada, es necesario pasar por un proceso de reflexión, consulta, experimentación,…hasta dar con las fórmulas adecuadas.
Acompañar en este proceso al emprendedor, pienso que es el camino adecuado para que algunas de estas ideas se conviertan en realidades, y cuando digo acompañar me refiero a reflexionar conjuntamente, a aprender con él de los “fracasos”, a que el entusiasmo se mantenga, a intentar que siga siendo ágil y flexible, a que esté dispuesto a seguir cambiando y no se aferre a unas ideas preconcebidas y sobre todo a que mantenga una actitud innovadora que es lo que le va a garantizar la supervivencia.
Creo que ese es el camino para estimular una cultura emprendedora, ser compañeros de viaje de los emprendedores.
